El economista.-  Después del diálogo con Carlos Navarrete, en el cual no se abordó el tema de la renuncia de la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano renunció al partido que fundó en 1989.

A través de una carta dirigía al Comité Ejecutivo Nacional, Cárdenas Solórzano advierte que hubo en los últimos años desacuerdos en la forma de conducción del partido, mismos que han consolidado un sistema de cuotas y pesos en la toma de decisiones y participación de militantes en procesos internos o externos.

“El debate sobre estas diferencias llegó demasiado tarde y dejó de manifiesto que se mantienen profundas diferencias”, expone el escrito.

La decisión, agrega, se toma en congruencia con sus principios, para “no correr el riesgo de compartir responsabilidades de decisiones tomadas por miopía, oportunismo o autocomplacencia”.

Incluso advirtió que aún cuando esperaba que se abriera un debate interno sobre sus planteamientos, la respuesta de las dirigencias del partido fue el silencio.

“No hubo ningún cambio en los mecanismos de toma de decisiones al interior de la organización. Por el contrario, en sucesivas reformas estatutarias fue consolidándose el sistema de cuotas y pesos relativos para tomar decisiones y abrir a partir de ellos las oportunidades de participación en procesos internos o externos a los propios miembros del partido”.

Además, en la misiva enviada, el líder moral del PRD explicó que se ha puesto de manifiesto que una vez más que mantenemos profundas diferencias en las visiones de cómo enfrentar los problemas internos del partido, en particular las medidas que deben adoptarse para recuperar la credibilidad de la organización y de manera especial de sus dirigentes ante la opinión pública, indispensables para lograr su reposicionamiento como una verdadera opción política de carácter y alcances nacionales.

“Quiero aprovechar para expresar a los militantes del partido que esta decisión obedece al propósito de mantener congruencia con mis principios, lo que sólo a mí corresponde y no está para ser sometido a decisión ajena, individual o colectiva que lo haga en función de mayoría y minoría”.

Agrega que ante la disyuntiva de correr el riesgo de compartir responsabilidades “de decisiones tomadas por miopía, oportunismo o autocomplacencia, en las que no haya tenido cabida la autocrítica, he preferido correr el riesgo de recibir críticas, válidas o no según se les quiera ver, y optar por decidir de acuerdo a los principios que he sostenido y me han servido de guía en mi comportamiento público y privado”.

Cárdenas Solórzano fundó el PRD en 1989 luego de abandonar el PRI al considerar que el partido se había alejado de los principios que le dieron origen en la Revolución Mexicana.

El 14 de octubre de 1987 fue postulado a la Presidencia de la República con los partidos Popular Socialista y el Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, que formaron el Frente Democrático Nacional (FDN), junto con las agrupaciones Social Demócrata, Partido Verde y el Movimiento al Socialismo.

Se hizo candidato presidencial de tres partidos de izquierda con registro y una veintena de agrupaciones políticas y sociales, mientras que el PRI postuló a Carlos Salinas de Gortari.

En 1989 se integró al Partido Socialista Unificado de México (PSUM), junto con otros miembros de la Corriente Democrática, para que juntos formaran el PRD.

Desde la tragedia en la que atacaron y desaparecieron a 43 normalistas inició la última discrepancia con Carlos Navarrete, actual presidente del PRD, quien se negó a reconocer la responsabilidad del partido por haber apoyado la candidatura del ex edil de Iguala, José Luis Abarca.

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