Un equipo de investigadores ha conseguido reconstruir el tamaño de las poblaciones de Orbicella, un coral del mar Caribe desde hace cuatro millones de años hasta la actualidad. Los resultados del estudio indican que las tres especies de este género que existen en la actualidad se adaptaron y sobrevivieron a los cambios climáticos producidos durante la glaciación del hemisferio norte, que comenzó hace 2,5 millones de años. En esta época, que durante un millón de años alternó etapas de hielo y deshielo, el número de especies de coral de todo el mundo se redujo a la mitad. Orbicella fue una de las supervivientes y hoy es la más importante de todo el Caribe.

El estudio, publicado en la revistaCurrent Biology, forma parte de un proyecto más grande que busca conocer la fisiología y el comportamiento de los corales de Orbicella en general, pero el objetivo final de las investigaciones es desarrollar estrategias de conservación de los corales. “Por eso es fundamental conocer cómo estos corales se adaptaron a los cambios climáticos del pasado y saber cómo influyeron en ellos las condiciones ambientales”, explica Carlos Prada, investigador de Earl S.Tupper del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), y autor principal del estudio. El proyecto es una colaboración de STRI con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE UU (NOAA) y la ONG TNC (The Nature Conservancy).

Orbicella es un género de coral dominante en el Caribe, solo vive en esta zona. “Todos los corales son importantes, pero uno de los motivos que hacen a Orbicella un poco más especial es que este género es creador de arrecifes de coral, que son el hábitat de una gran diversidad de especies marinas que viven en sus estructuras”, explica Prada. Sin embargo, a pesar de haber resistido a grandes cambios ambientales a lo largo de los años la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) declaró en 2008 a Orbicella en peligro de extinción debido al aumento de la temperatura global de los últimos 100 años. “Son unas especies muy fuertes pero están en peligro y es muy importante conservarlas no solo porque generan arrecifes de coral sino porque pueden tener la clave de cómo se adaptan los corales a los cambios ambientales”, explica el investigador.

Lo que hace tan especial a Orbicella es que domina el Caribe y son generadores de arrecifes de coral, el hábitat de muchas especies marinas

Para reconstruir el tamaño de estas poblaciones de coral a lo largo del tiempo, los investigadores han combinado dos métodos. Por una parte, un equipo de genetistas ha secuenciado en el Huck Institute, el genoma completo de Orbicella. Por otro lado, un grupo de paleontólogos ha recopilado un profundo registro de fósiles del Museo de Historia Natural de Londres que después ha analizado con sistemas de datación geológica de alta resolución para determinar la edad de los fósiles. Mediante la combinación de ambos resultados, los de la parte genética y la paleológica, los investigadores han conseguido reconstruir el tamaño de las poblaciones de coral desde hace cuatro millones de años hasta hoy.

La secuenciación del genoma de este coral ha revelado que cuenta con una amplia variación genética, lo que la habría hecho tan fuerte para adaptarse tanto a los cambios de temperatura de la glaciación como a todos los cambios ambientales que se han producido después en el planeta y que, además, haya llegado hasta ahora siendo el coral más numeroso del Caribe. “Orbicella tiene una mayor variabilidad genética que los humanos y esto hace que estén mejor preparados ante cualquier cambio que se produzca en el ambiente”, explica Prada. Durante la era glacial, las especies de coral del mundo se redujeron a la mitad debido a los cambios de temperatura y del nivel del mar. “Pasaron de alrededor de 110 especies a unas 60”, explica Prada.

Pero este periodo no fue el único que supuso dificultades a la supervivencia de los corales. En la década de los 80, una serie de huracanes y enfermedades de los corales arrasó con los ejemplares del género Acropora en el Caribe, que son los más comunes en todo el planeta. Acropora desapareció y Orbicella expandió su hegemonía.

Prada, que lleva trabajando con corales desde la universidad y con el género Orbicella desde 2014, explica que ahora trabaja en otro proyecto orientado a la conservación de los corales. “Una de las soluciones que se están aplicando en general es trasladar a los corales de un lugar a otro”, cuenta. Primero se crían los corales en un sitio y después se llevan a otra zona donde se quiera restaurar la población. “Pero hemos comprobado que los corales están muy adaptados a las condiciones de los lugares en los que viven, a sus propios hábitats”, explica Prada. Y al cambiarlos de lugar hay un incremento de la mortalidad de un 30%. “Y se pierde un esfuerzo enorme”, señala. Por eso están tratando de hacer la restauración de corales de una forma más eficiente. “El objetivo es igualar las condiciones climáticas tanto del lugar de origen como de destino, para equiparar los hábitats y así aumentar la supervivencia de los corales”, concluye Prada.
Fuente: El País.

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