La tarde se mantenía lluviosa, pero el centro de la ciudad recibió poco a poco a cientos de normalistas, estudiantes, asociaciones civiles e integrantes, el clamor era uno,  exigieron justicia para los 43 desaparecidos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero.

Las pancartas se distribuían en el parque principal, las fotografías,  veladoras, y el sentimiento por la falta de respuesta adecuada de las autoridades en el país, y  hartazgo se notaba en los rostros de los  asistentes, casi 300 quienes escucharon previo al inicio de la marcha, un breve discurso.

El trayecto  fue corto, del primer cuadro de la ciudad por la calle 55, 10 y 12, atravesando el circuito baluartes  al palacio de gobierno, en silencio con veladoras al aire en medio de la noche, con camisas negras en su mayoría se evidenciaba el repudio por la apatía de las autoridades gubernamentales ante  estos hechos, según dijeron los manifestantes.

Ya frente al palacio de gobierno en rechazo a la política de Enrique Peña Nieto, “Represión, Represión, muestra del Viejo PRI” consignaban los asistentes que reprobaban la actitud del sistema frente a jóvenes que exigían mejores condiciones educativas, y  poseían el sueño de un mejor país.

“La dictadura se hace presente en nuestro país, no podemos permitirlo” referían algunos de los jóvenes normalistas,  “Ayotzi vive, la lucha sigue, Ayotzi vive y vive, la lucha sigue, sigue, Ayotzi vive,vive y vive, la lucha sigue, sigue y sigue”, gritaban los asistentes, previo a su arribo al palacio gubernamental el edificio del PRI también  fue considerada zona de consignas.

Al final las veladoras llenaron el piso del recinto del Titular del Ejecutivo Estatal, con playeras, hojas de papel  y fotografías tapizaron los muros del edificio convirtiéndose en un altar para los aún desaparecidos jóvenes, y así como se apagaron las velas, se enmudeció el reclamo.

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