La hija adoptiva de Woody Allen, Dylan Farrow, reiteró hoy en una entrevista televisiva que su padre abusó sexualmente de ella cuando tenía siete años y el cineasta respondió con una breve declaración en la que asegura está usando “cínicamente” la situación actual para repetir una “acusación desacreditada”.

“Nunca abusé sexualmente de mi hija, como ya concluyeron todas las investigaciones que se realizaron hace 25 años”, afirma Allen, que asegura que la familia Farrow se está aprovechando de la oportunidad creada por el movimiento Time’s Up para volver a sacar a la luz la acusación.

Pero agrega, en un breve comunicado enviado a los medios, “eso no lo hace más cierto hoy de lo que lo era en el pasado”.

En 1992 su entonces pareja, Mia Farrow, alegó durante su proceso de separación que Allen había abusado de Dylan, a la que habían adoptado juntos.

Estas acusaciones fueron investigadas “a fondo por la Clínica de Abuso Sexual Infantil del Hospital Yale-New Haven y el Centro de Bienestar Infantil del Estado de Nueva York”, recuerda el realizador.

Ambas instituciones “concluyeron de forma independiente que no se había producido ningún abuso sexual. En su lugar, descubrieron que probablemente una niña vulnerable había sido aleccionada por su enojada madre para contar esa historia durante una ruptura polémica”, algo de lo que fue testigo Moses, hermano mayor de Dylan, según asegura Allen.

Intentaba “convencerla de que su padre era un peligroso depredador sexual”, relata el cineasta. Y, “por desgracia, estoy seguro de que Dylan cree de verdad lo que dice”.

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