Al presentar el libro La Emperatriz Carlota en Campeche” que editó el Ayuntamiento de Campeche a través de la Oficina del Cronista, el doctor José Manuel Bernés, Cronista de la Ciudad, destacó el olfato agudo del autor Salvador López Espínola para detectar pasajes locales que se han olvidado y rescatarlos con su particular sabor literario.

En el claustro del Edificio Cuauhtémoc, lugar donde se hospedó la Emperatriz Carlota Amalia en su visita de seis días a Campeche, se llevó a cabo la presentación de la obra literaria, en presencia del Secretario de Cultura del Gobierno del Estado, Delio Carrillo Pérez; así como de Sonia Castillo Treviño, representante de la Sra. Christelle Castañón de Moreno, presidenta del Sistema DIF Estatal, y funcionarios municipales.

Los presentadores fueron el Doctor José Manuel Alcocer Bernés, Cronista de la Ciudad; la Maestra Rocío Arceo Corcuera; Alfonso Esquivel Campos, quienes acompañaron al autor Salvador López Espínola.

“Sin duda, Salvador López tiene un olfato muy agudo para detectar pasaje locales que se han olvidado y que él los rescata y los va relatando con un sabor literario muy especial que sólo tiene Chavo, prueba de ello son sus dos obras anteriores. Y hoy ponemos esta tercera que estoy seguro les va a encantar e insisto, veremos con otros ojos una visita que en el fondo tenía un propósito  estratégico por parte de la política imperial de Maximiliano”, apunta Alcocer Bernés en el prólogo de la obra.

Por su parte, el autor López Espínola, en amena charla ante nutrido público, señaló: “Este pequeño libro me parece que tenía que llenar un espacio en nuestra historia regional, aunque hay que reconstruir la historia regional pues no se cuenta con mucha información sobre esos seis días que la Emperatriz Carlota estuvo en Campeche”.

Agradeció a las autoridades municipales encabezadas por el alcalde Edgar Hernández Hernández y la Oficina del Cronista su apoyo para que el libro saliera a la luz.

Relató que algo de información, por ejemplo, de la misa del 12 de diciembre en Catedral a la que Carlota asistió, nadie sabía quién la había oficiado, ni qué se dijo en el sermón, y la encontró en el Museo Belga, donde tienen bastante sobre la emperatriz. “Carlota escribía mucho, y escribía mucho en español, pues aprendió el idioma para venir a México”, apuntó.

Por su lado Rocío Arceo Corcuera, al hablar sobre la obra, indicó que “no hay duda que la Princesa María Carlota Amalia Victoria Clementina Leopoldina fue una mujer muy singular, nacida en 1840, adelantada a su tiempo, empoderada, dueña de una gran cultura, inteligencia y preparación que en esa época era muy difícil encontrar en las mujeres, parece que sólo las mujeres pertenecientes a la realeza merecían ser educadas”.

“Estudió filosofía, política, literatura, música, tocaba piano, pintaba, políglota, hablaba alemán, francés, inglés, italiano, español, latín y griego. Fue educada para reinar con un estricto sentido del deber y responsabilidad”, agregó,

“Carlota era hija, nieta, sobrina, prima de reyes y estaba familiarmente relacionada con toda la nobleza europea. Era ambiciosa, independiente y muy valiente al embarcarse en un aventura desconocida, en un país desconocido al otro lado del mundo”, detalles como éste se encuentran con el único estilo del autor que nos lleva a conocer un poco más de la estancia de este personaje en Campeche.

Alfonso Esquivel Campos, quien también presentó en su particular estilo la obra de López Espínola, abundó en detalles como que el libro forma parte de la colección “V Centenario del Descubrimiento de Ah Kim Pech” y es una publicación patrocinada por el H. Ayuntamiento de Campeche, cuya primera edición concluyó en talleres de Multimpresos en la ciudad de San Francisco de Campeche en septiembre de 2017.

Se imprimió en papel Bond, tiene un total de 70 páginas y 30 fotografías, casi todas de la emperatriz Carlota en diferentes situaciones, lo cual favorece al descanso de la lectura del texto que en sí mismo, en su relativa brevedad, es amable, ágil, directo, lleno de fina ironía y cargado de ágil humor campechano.

El tiraje es de apenas 500 ejemplares, cuenta con un prólogo de José Manuel Alcocer Bernés, Cronista de la Ciudad.

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